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Por fin, el ojo del culo, habló y pidió ser el jefe. Las otras
partes del cuerpo se echaron a reir ante la idea de que el ojo del culo pudiera
ser el jefe. El ojo del culo montó en cólera, se cerró y
se negó a funcionar.
Rápidamente el cerebro enfermó, los ojos se pusieron bizcos y
vidriosos, los pies demasiado débiles para andar, las manos colgaban sin
fuerza y el corazón y los pulmones luchaban por sobrevivir.
Entonces todos suplicaron al cerebro que cediera y permitiera al ojo del
culo ser el jefe. Y así se hizo. Todas las partes del cuerpo hacían
el trabajo, mientras el ojo del culo les dirigía a todos y se ocupaba
principalmente de la mierda como todo jefe digno de este título.
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