Confianza en las promesas del Señor

         Lecturas: AT Sabiduría 4, 7-15 - III, NT Juan 17, 24-26 - XVIII

         Hemos escuchado un trozo del discurso de despedida del Señor.  Es la Ultima Cena, Jesús se está despidiendo de sus discípulos y ante la proximidad de la muerte, abre su corazón y expresa sus más íntimos deseos.   Y su deseo dirigiéndose al Padre lo expresa así: “que los que me confiaste, Padre, estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas antes de la fundación del mundo”. Y este deseo de Cristo, nosotros lo retomamos en la despedida de nuestro hermano ....  El fué incorporado al Cuerpo de Cristo por el Bautismo, y como el Señor, ... también conoció en su vida lo que significa el trabajo, sacar una familia adelante, también la alegría y las tristezas, la debilidad y finalmente la muerte, todo eso que nos hacen a todos humanos.   Ahora ... ha entregado su vida a Dios,   y nosotros expresamos también el mismo deseo que Jesús:  “Padre, que donde esté Jesucristo, esté también ..., contemplando y participando de su gloria”.

         Y nosotros, los que aún vivimos en este mundo, nos detenemos unos minutos a pensar, a reflexionar sobre nuestra vida.   Y si sabemos que nuestro destino es encontrarnos con el Señor, bueno será que comencemos a vivir ya aquí con El, aceptando sus actitudes y sus criterios, contemplando esa gloria que El nos mostró en su vida entregada en el servicio a los demás.   Esa Gloria que el mundo no conoce y rechaza, pero que nosotros sabemos  es la verdadera gloria de los hombres.   Aquí nuestra Gloria se manifiesta en el servicio callado, humilde y generoso hacia los demás, en la vida futura esa Gloria se manifestará con todo el esplendor que Dios tiene. 

         Que esta despedida de nuestro hermano nos anime a todos a confiar en Dios y a entragarnos al servicio de los demás.