1ª estación JESUS EN EL HUERTO DE
LOS OLIVOS (Lc 22, 39-46)
Salió entonces y se dirigió, como de costumbre, al monte de
los olivos. Pero lo siguieron también los discípulos. Al llegar
al sitio, les dijo: -Pedid para no ceder en la prueba. El se arrancó de
ellos, alejándose como un tiro de piedra. Y se puso a orar de rodillas
diciendo: -Padre, si quieres, aparta de mí este trago. Sin embargo, que
no se realice mi designio, sino el tuyo. Se le apareció un ángel
del cielo, que lo animaba. Al entrarle la angustia, se puso a orar con más
insistencia. Le chorreaba hasta el suelo un sudor parecido a goterones de
sangre. Levantándose de la oración fue a donde estaban los discípulos.
Los encontró dormidos por la pena, y les dijo: -¡Conque durmiendo!
Levantaos y pedid no ceder en la prueba
Reflexión: A la hora de la prueba tú también
tendrás que retirarte a tu Getsemaní. A encontrarte con Dios en
el trato íntimo de la oración. Comprobarás cómo aún
en esos momentos se puede seguir confiando en El. Y si te resta aún
coraje para animar a los que te acompañan a superar su propia prueba...,
mejor. Recuerda lo que nos escribió Pablo: Como hijos queridos de
Dios, procurad pareceros a El y vivir en amor mutuo (Ef 5,11)
Padrenuestro
Canto: Perdón, Oh Dios mío, perdón e
indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad.
2ª estación JESUS TRAICIONADO POR
JUDAS ES ARRESTADO (Lc 22,47-48)
Aún estaba hablando cuando apareció gente. El llamado
Judas, uno de los Doce, iba en cabeza y se acercó a besar a Jesús.
Jesús le dijo: -Judas ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre
Reflexión: Cuenta tú también con la traición
hasta de quien sólo tenga motivos para estarte agradecido. De modo que,
cuando suceda una cosa así, no te pille desprevenido y sepas estar a la
altura de un discípulo mío. Y ten cuidado de no ser discípulo
de Judas.
Padrenuestro
Canto: Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo, perdónale
Señor.
3ª estación JESUS ES
CONDENADO POR EL SANEDRIN (Mt 26, 57-67)
Los que detuvieron a Jesús lo condujero a casa de Caifás
el sumo sacerdote, donde se habían reunido los letrados y los senadores.
Pedro lo fue siguiendo de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote, entró
dentro y se sentó con los guardias para ver en qué paraba
aquello. Los sumos sacerdotes y el consejo en pleno buscaban un falso
testimonio para condenarlo a muerte, pero no lo encontraban a pesar de los
muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente comparecieron dos
que declararon: -Este ha dicho que puede derribar el santuario de Dios y
reconstruirlo en tres días. El sumo sacerdote se puso en pie y le
preguntó: -¿No tienes nada que responder? ¿Qué
significan estos cargos en contra tuya? Jesús siguió callado.
El sumo sacerdote le dijo entonces: -Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si
tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús le respondió:
-Tú lo has dicho. Pero además os digo esto: Desde ahora vais a
ver cómo este Hombre toma asiento a la derecha del Todopoderoso y cómo
viene sobre las nubes del cielo. El sumo sacerdote se rasgó las
vestiduras diciendo: -Ha blasfemado, ¿qué falta hacen más
testigos? Acabáis de oir la blasfemia,¿qué decís?.
Contestaron ellos: -Pena de muerte
Reflexión: ¡Cuántas veces hemos sido acusados por
los demás injustamente! ¡Cuántas veces hemos nosotros
acusado a otros injustamente! Acusaciones, juicios, críticas,
maledicencias... todo un rosario de insensateces con el que humillar al
hermano, y todo para salvaguardar nuestra imagen y nuestro orgullo...¡pobres
de nosotros! ¿quién nos librará de esta carne de muerte?...
Padrenuestro
Canto: Perdón, Oh Dios mío, perdón e indulgencia, perdón
y clemencia, perdón y piedad.
4ª estación JESUS ES NEGADO POR PEDRO (Mt 26,69-75)
Pedro, entretanto, estaba sentado fuera en el patio; y una criada se acercó
a él y le dijo: «También tú estabas con Jesús
el Galileo.» Pero él lo negó delante de todos: «No sé
qué dices.» Cuando salía al portal, le vio otra criada y
dijo a los que estaban allí: «Este estaba con Jesús el
Nazoreo.» Y de nuevo lo negó con juramento: «¡Yo no
conozco a ese hombre!» Poco después se acercaron los que estaban
allí y dijeron a Pedro: «¡Ciertamente, tú también
eres de ellos, pues además tu misma habla te descubre! Entonceses él
se puso a echar imprecaciones y a jurar: «¡Yo no conozco a ese
hombre!» Inmediatamente cantó un gallo.Y Pedro se acordó de
aquello que le había dicho Jesús: «Antes que el gallo cante,
me habrás negado tres veces.» Y, saliendo fuera, rompió a
llorar amargamente.
Reflexión: ¿Alguna vez te ha traicionado tu mejor
amigo? ¿Cómo has reaccionado? Quizás tú, como
Pedro, has negado y renegado de algún familiar, de algún amigo.
Lo importante es reconocerse débil, pecador. Y desde ahí, mirar
como Pedro, con los ojos llenos de lágrimas, el rostro del Señor,
el rostro del hermano, y sentir en nuestro corazón el deseo de
reconstruir la fraternidad, la amistad, la fidelidad.
Avemaría
Canto: (nº 118) Libertador de Nazaret, ven junto a mí,
ven junto a mí. Libertador de Nazarte ¿qué puedo hacer sin Tí?.
Yo sé que eres camino, que eres la vida y la verdad, yo sé que el
que te sigue sabe dónde va; quiero vivir tu vida, seguir tus huellas,
tener tu luz; quiero beber tu cáliz, quiero llevar tu cruz.
5ª estación JESUS ES
JUZGADO POR PILATO (Lc 23, 1)
Y levantándose todos ellos, le llevaron ante Pilato. Comenzaron a
acusarle diciendo: «Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro
pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es
Cristo Rey.» Pilato le preguntó: «¿Eres tú el Rey
de los judíos?» El le respondió: «Sí, tú
lo dices.» Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: «Ningún
delito encuentro en este hombre.» Pero ellos insistían diciendo: «Solivianta
al pueblo, enseñando por toda Judea, desde Galilea, donde comenzó,
hasta aquí.» Al oír esto, Pilato preguntó si aquel
hombre era galileo. Y, al saber que era de la jurisdicción de Herodes,
le remitió a Herodes, que por aquellos días estaba también
en Jerusalén.
Reflexión:
¡Juzgar! ¡Qué tendencia tenemos los seres humanos a
meternos en las conductas ajenas! Deberíamos aprender del juicio de Jesús:
falsas acusaciones, juicios equivocados sobre su conducta y Pilato confundiéndose
también en su juicio. Sí, podemos destruir una vida por juzgar
las intenciones que sólo Dios conoce, y tendremos que recordar las
palabras de Jesús no juzguéis y no os juzgarán, sed
misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.
Padrenuestro
Canto: (nº 54) Cristo nos da la libertad, Cristo nos da la
salvación, Cristo nos da la esperanza, Cristo nos da el amor.
6ª estación JESUS ES
FLAGELADO Y CORONADO DE ESPINAS (Jn 19,1-4) Entonces Pilato
mandó azotar a Jesús. Los soldados trenzaron una corona de espino
y se la pusieron en la cabeza, lo vistieron con un manto color púrpura
y, acercándose a él, le decían: -¡Salud, rey de los
judíos! Y le daban bofetadas
Reflexión: Rey de los judíos, sí, a pesar de todo
Rey, el mejor Rey, el único al que se le puede servir, porque El nos ha
servido antes. Despojado de todo, así nos quieres tú Señor,
despojados de nuestros orgullos, de nuestra imagen, de nuestras seguridades, de
todo que nos impide servirte a Tí y a los hermanos
Avemaria
Canto: (nº 55) Cristo te necesita para amar, para amar, Cristo
te necesita para amar. (bis). No te importen las razas ni el color de la piel,
ama a todos como hermanos y haz el bien. (bis)
7ª estación JESUS CARGA
CON LA CRUZ (Jn 19, 16-19)
Entonces, al fin, se lo entregó para que lo crucificaran. Y con eso
se hicieron cargo de Jesús. El, llevando a cuestas su cruz, salió
para un lugar que llaman la Calavera (en arameo Gólgota). Allí
lo crucificaron con otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio.
Reflexión: Nos quejamos de las cruces que nos han caido
encima: la cruz de la familia, la de los que nos critican despiadadamente, la
cruz de no poder realizarnos como quisiéramos, la cruz de los hijos o de
una enfermedad... Pero te miramos a tí, Señor, y tu Cruz nos anima
a llevar nuestras cruces, con esperanza, con humildad, con agradecimiento,
porque esas cruces son instrumento de salvación. Ayúdanos Señor,
a ayudar a llevar las cruces de los demás y a no ser una cruz para
nadie.
Padrenuestro
Canto: Caminaré en presencia del Señor (bis). Amo al
Señor porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oído
hacia mi, el día que lo invoco.
8ª estación JESUS ES AYUDADO POR EL
CIRINEO A LLEVAR LA CRUZ (Lc 23,26)
Mientras le conducían, echaron mano de un tal Simón de
Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevase
detrás de Jesús.
Reflexión: Ser solidario es una manera de vivir. Es vivir
despierto, atento, a todos los que pasan a nuestro lado soportando pesadas
cruces, y dejar que surja de nuestro interior la compasión, ese
sentimiento de querer ayudar, cueste lo que cueste... ¿Cuándo Señor,
me darás un corazón misericordioso como el tuyo?
Padrenuestro
Canto: (55) Cristo te necesita para amar, para amar, Cristo te
necesita para amar. (bis). No te importen las razas ni el color de la piel, ama
a todos como hermanos y haz el bien. (bis).
9ª estación JESUS
ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN (Lc 23, 27-31)
Lo seguía un gran gentío del pueblo y muchas mujeres que se
golpeaban el pecho y gritaban lamentándose por él. Jesús
se volvió hacia ellas y les dijo: -Mujeres de Jerusalén, no lloréis
por mí. Llorad mejor por vosotras y por vuestros hijos, porque, mirad
que van a llegar días en que digan: Dichosas las estériles,
los vientres que no han parido y los pechos que no han criado. Entonces
pedirán a los montes: Desplomaos sobre nosotros y a las
colinas: Sepultadnos. Porque si con el leño verde hacen
esto, con el seco, ¿qué irá a pasar?.
Reflexión: Benditas mujeres que supísteis lamentaros
por Jesús. Benditas madres de familia que sabéis lo que es amar
en silencio, soportando, cediendo, favoreciendo, dando y entregandolo todo.
Benditas mujeres de todos los tiempos que os habéis conmovido con el
sufrimiento de los demás y habéis alargado la mano para ayudar.
Benditas y benditos cuando sepáis sacar fuerzas de vosotros mismos y seáis
capaces de dar ánimos a otros.
Avemaría
Canto: (122) Madre de los creyentes que siempre fuiste fiel, danos
tu confianza, danos tu fe. (bis)
10ª estación JESUS ES
CRUCIFICADO (Mc 15, 22-28)
Condujeron a Jesús al Gólgota (que significa La
Calavera) y le ofrecieron vino con mirra, pero él no lo tomó.
Lo crucificaron y se repartieron su ropa, echándola a suertes para ver
lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En
el letrero estaba escrita la causa de su condena: el Rey de los Judíos.
Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y el otro a la
izquierda.
Reflexión: El dolor, la enfermedad, el fracaso, la
muerte... Realidades por las que tarde o temprano todos tendremos que pasar
porque forman parte de la vida. Cristo en la cruz nos invita a no agarrarnos a
nada ni a nadie, Cristo en la cruz nos invita a darlo todo, sin quedarnos nada,
porque en eso consiste la vida, la verdadera. Y así cuando nuestra hora
llegue podremos depositar lo que nos quede de vida en las manos del Padre, sin
desesperación, con confianza.
Padrenuestro
Canto: (223) Victoria, tu reinarás, oh Cruz, tú nos
salvarás. El Verbo en tí clavado, muriendo nos rescató,
de tí madero santo, nos viene la Redención.
11ª estación JESUS
PROMETE SU REINO AL BUEN LADRÓN (Lc 23, 39-43)
Uno de los malhechores crucificados lo escarnecía diciendo: ¿No
eres tú el Mesías? Sálvate a tí mismo y a nosotros.
Pero el otro le increpó: -¿Ni siquiera tú, sufriendo la
misma pena, tienes temor de Dios? Y la nuestra es justa. Nos dan lo merecido.
En cambio, éste no ha hecho nada malo. Y añadió: -Jesús,
acuérdate de mí cuando vuelvas como rey.
Reflexión: Acuérdate de mi, tú, rey despojado
de todo, hasta de la propia vida... Acuérdate de mí, Señor
mío y Dios mío. Acuérdate de mí, aunque yo me
olvide de Tí, no me abandones nunca, Señor. Te lo pido confiado,
de rodillas ante ese gesto soberano tuyo de brazos abiertos.
Padrenuestro
Canto: (128) Desde lo hondo a Tí grito, Señor; Señor,
escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.
Mi alma espera en el Señor, mi alma espera en su palabra, mi alma
aguarda al Señor, porque en El está la salvación.
12ª estación JESUS EN LA
CRUZ, SU MADRE Y EL DISCIPULO (Jn 19, 25-28)
Estaban junto a la cruz de Jesús su madre; la hermana de su
madre María de Cleofás y María Magdalena. Al ver a su
madre y a su lado al discípulo preferido, dijo Jesús: -Mujer,
ese es tu hijo. Y luego dijo al discípulo: -Esa es tu madre. Desde
entonces el discípulo la tuvo en su casa.
Reflexión: Por si te quedaba algo que entregarnos Señor,
nos entregas también a tu madre. Y nosotros la recibimos, y lo hacemos
en comunidad. Ella nuestra madre, y nosotros como hermanos. Así nos
quieres Tú, Señor, este es tu testamento. De tu costado junto
con la sangre y el agua brota la Iglesia.. Y siempre recordaremos este momento
sublime en el que nos diste a tu madre porque ya nunca seremos huérfanos.
Avemaría
Canto: (129) Mientras recorres la vida, tú nunca sólo
estás, contigo por el camino Santa María va. Ven con nosotros al
caminar, Santa María, ven (bis).
13ª estación JESUS MUERE
EN LA CRUZ (Mc 15, 33-38)
Al llegar el mediodía, toda aquella tierra quedó en
tinieblas hasta media tarde. A media tarde gritó Jesús muy
fuerte: Eloí, Eloí, lamá sabaktaní, (que significa: Dios
mío, Dios mío, ¿porqué me has abandonado?. Algunos de
los presentes al oirlo, decía: -Mira éste está llamando a
Elías. Uno echó a correr y empapando una esponja en vinagre, la
sujetó a una caña y le dio de beber diciendo: -Dejadlo, a ver si
viene Elías a descolgarlo. Pero Jesús, lanzando un fuerte grito,
expiró.
Reflexión: Quisiera que ese grito resonase en mi cabeza Señor.
Quisiera acabar de comprender y aceptar lo que significa la Encarnación:
el que te hayas solidarizado tanto con nosotros que has querido pasar hasta por
la muerte. Te has dejado alcanzar por la muerte, has querido probar su amargo
sabor, sólo por que me quieres, sólo para hacerme comprender que
no hay más amor que dar la vida por los amigos. Señor, mi amigo,
mi hermano, mi Dios... Guardo silencio y con mis entrañas te grito,
gracias Señor, gracias.
Padrenuestro
Canto: (182) Si vivimos, vivimos para Dios; si morimos, morimos
para Dios; en la vida y en la muerte, somos de Dios.
14ª Estación JESUS ES
COLOCADO EN EL SEPULCRO (Mc 15, 42-47)
Ya había caído la tarde (es que era día de
preparativos, es decir, víspera de sábado) cuando José de
Aritmatea distinguido consejero que aguardaba él también el reino
de Dios, armándose de valor, se presentó a Pilato y le pidió
el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que ya hubiera
muerto. Llamó al capitán y le preguntó si hacía
mucho que había muerto. Informado por el capitán, concedió
el cadáver a José. Este compró una sábana y,
descolgando a Jesús, lo envolvió en la sábana, lo puso en
el sepulcro excavado en la roca y rodó una losa contra la entrada del
sepulcro.
Reflexión: Esta no es la última estación del
viacrucis. La vía de la cruz, el camino de la vida, no acabará en
el sepulcro. La losa no puede hacer enmudecer el canto de la vida porque El es
la resurrección y la vida. Y a esa vida yo me uno ya aquí, ahora.
Yo quiero Señor, ser tu discípulo y seguirte hasta el fin.
Padrenuestro
Oración final: (Todos) AL DIOS DE LA HISTORIA, QUE ES
PADRE, HIJO Y ESPIRITU, ALABANZA; AL QUE EN CRUZ DEVUELVE LA ESPERANZA DE
TODA SALVACION, HONOR Y GLORIA. AMEN.