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Cómo estoy dejando de fumar (por si a alguien le interesa) Ante el próximo día 31 de mayo (día mundial sin tabaco), por si a alguien le pudiera interesar y ayudar, relato mi experiencia: He titulado este experiencia "cómo estoy dejando de fumar" porque aunque ya llevo 4 años sin hacerlo, considero que no todo está ganado.Fuí fumador empedernido desde los 16-17 años, hasta que el día 31 de mayo de hace 4 años, con 42 años, aprovechando el día sin tabaco pude dejar de fumar. Nunca lo había intentado antes, porque siempre me parecía algo inalcanzable para mí. Mi hábito como fumador tenía mucho que ver con la ansiedad, más que fumar los cigarrillos, los quemaba. En los últimos años llegaba ya a fumar paquete y medio diario de rubio americano. El tabaco formaba parte de mí tanto como mis brazos. Era capaz de olvidarme la cartera en casa pero jamás la cajetilla de tabaco. Amigos/as me venían insistiendo desde hace mucho tiempo en la necesidad de dejarlo. Con alguno/a de ellos me enfadé por su insistencia que yo percibía ya como impertinente (más tarde se lo agradecí porque me dí cuenta que sus comentarios habían contribuído a dejarlo). No era sólo la adicción a la nicotina sino un estilo de ser y vivir del que el tabaco formaba parte. Desde hacía tiempo soportaba un carraspeo en la garganta, pero ningún otro síntoma físico preocupante. La alarma sonó un día que vino el Obispo a confirmar a mi parroquia, entre el nerviosismo de la ceremonia y su presencia, me encontré en la sacristía con un cigarro encendido en el cenicero, otro en la boca y otro en la mano... Allí me dí cuenta que había llegado al límite. A los pocos días de la visita del Obispo, en ese 31 de mayo, sábado por la tarde estaba esperando la hora de la misa y como siempre con el cigarrillo en la mano. Me pregunté si podría dejarlo sólo hasta la hora de cenar, conseguido esto con mucho esfuerzo de voluntad, me pregunté si podría dejarlo hasta la hora de ir a la cama, conseguido esto, me pregunté si al día siguiente podría prescindir del cigarro del desayuno y esperar hasta la hora de comer, y así sucesivamente.... Me gusta recordar y comentar con los amigos, que yo nunca he dejado de fumar para siempre, ni aún hoy después de 4 años me atrevo a decirlo, porque aún hoy la tentación viene cuando alguien fuma a mi lado, que mi victoria sobre el hábito está hecha de muchas y muchas pequeñas victorias. Quizá sea un truquillo tonto, a mí me ha funcionado. No quería pensar en dejarlo para siempre, porque esa idea se me hacía insoportable, sino sólo ahora y nada más... No quería (no quiero) cargarme con batallas futuras, sino con la pequeña batalla de cada instante. Sé que esta batalla durará toda la vida, aunque ahora es mucho más fácil la victoria diaria. Pero el enemigo siempre está acechando. Me descorazonó el otro día leer en una revista, que tienen que pasar 20 años para que un hombre iguale su salud con un no fumador. En ello estamos. Lo que más me gusta de toda esta historia es la victoria sobre mí mismo. El recuperar el control de mi persona. Todo esto me ha hecho aprender mucho de mí y también de los demás. Me ha hecho más humilde al reconocer mis defectos y debilidades y me ha hecho también más tolerante con mis errores y los de los demás. Me ayudé, y sigo ayudando con chicles sin azúcar y con mondadientes que suelo sujetar en la mano y chupar de vez en cuando y que mis amigas detestan ver en mí. Les digo que es un flaco precio por haber dejado aquél hábito. También añadí 5 kilos a mi ya sobrepeso. ¡Qué le vamos a hacer! Adelgazar es otra de mis batallas que me está costando más que el dejar de fumar, pero que espero ganar algún día. En resumen, estos serían mis consejos:
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